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Vender morcilla, un trabajo digno.

¡Morcilla, Morcilla!

Me daba pena vender morcilla

Por: Montgomery Piedra Valencia

¡Morcilla, morcilla!, era la voz que se escuchaba cuando Conrado García perifoneaba con su garganta por algunas calles de Pereira, comenzando con un negocio que hoy, después de 20 años, le ha permitido como el mismo dice, “levantar a seis hijos. Tres míos y tres de mi esposa”.
“En medio de la pena y ocultándome con la misma ollita comencé a vender morcilla”. Son las palabras de Conrado García cuando cuenta cómo fue que se inició en el negocio de la venta de rellena o morcilla.
Por sugerencia de su esposa, Conrado abandonó la construcción y se dedicó a vender morcilla al lado de ella. Entre los dos trabajaron duro. Han ayudado a sus hijos y Conrado mismo ha pegado los ladrillos de la casa en donde vive. Ver más...

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Llegué a eso de las 10 pm, saludé al anfitrión, éste me presentó a su esposa, una rubia bastante joven y hermosa; ambos estaban en ropa interior. Cuando subimos por las escaleras, “el pitu” abrió una puerta y accedimos al sitio, era algo totalmente diferente a lo que desde afuera se veía. Música electrónica algo suave, un juego de sofás bastantes cómodos, las paredes bien decoradas y cuatro parejas que en ropa interior conversaban mientras bebían algo de licor.
Me contó que le estaba yendo muy bien en su negocio y que todo era gracias a “el ángel San Antonio”, a quien tenía iluminado detrás de …