sábado, 9 de junio de 2012

SOFTWARE LIBRE: Un acercamiento a su historia, definiciones, conceptos y principios.

Por: Montgomery Piedra Valencia
laclase2.0@gmail.com
                                                      Entrega Uno
Lo primero que llega a la cabeza cuando se hace referencia a 'Software Libre', es que se está hablando de programas informáticos gratis, es decir, que no implican costo monetario. Inclusive, se puede llegar a exclamar sin haber realizado el intento de usar aplicaciones de este tipo: "Lo gratuito no es bueno, nadie trabaja por nada", pero claro, estas concepciones no son 'gratuitas', tienen que ver con la cultura capitalista popular que reza: "nada es gratis". Lo anterior dista bastante de lo que implica el Sotfware Libre.

Comencemos por investigar la definición de software. Según la RAE: 

software.
(Voz inglesa).
1. m. Inform. Conjunto de programas, instrucciones y reglas informáticas para ejecutar ciertas tareas en una computadora. Tomado de: RAE

El software es también una idea de uso práctico. El software es una creación intelectual, pero no es arte. La música no es de uso práctico en tanto solo se escucha. El software permite por ejemplo solucionar problemas específicos, a través de la ejecución de comandos.

El antónimo de Software Libre es Software Propietario, o privativo. La diferencia entre estos dos conceptos radica en la concepción que de libertad se tenga. Libertad que tienen los usuarios de usar, copiar, distribuir, estudiar, cambiar y modificar el software. Ahora es bueno entender que 'libre' no es '$'. La libertad es un derecho de la humanidad. 

Tipos de libertades para usuarios de Software Libre

Libertad Cero. La libertad de usar el programa, con cualquier propósito.  

Libertad Uno. 

Libertad Dos. 

Libertad Tres.

La música es arte, y transformarla como se puede hacer con el software, tiene otras implicaciones. He aquí la inquietud y necesidad de apoyar a los músicos a través de licencias para su uso comercial, pero aclarando que todo el mundo debe tener derecho a copiar la música sin ánimo de lucro. Ciertamente en un mundo donde la creatividad tiene precio, es una tarea bastante soñadora, sin embargo hay que proponer soluciones para que esta labor se haga realidad.

El software debe ser libre para los usuarios. Se pueden vender copias. Todos lo pueden hacer. Todos deberían tener la opción de hacerlo, sin ser juzgados de 'piratas' (Stallman). El software libre debe facilitar el acceso a la información y a los recursos informáticos.

Con base en principios como el anterior de Stallman, los hackers han elaborado software gratuito y permitido el acceso a la información y a los sistemas de computación. El término hacker aparece en 1960 para nombrar a un grupo de apasionados a la programación informática que producían software gratuito. En 1980 los medios satanizan el término hacker, haciendo referencia con el, a los que crean virus informáticos, pero los hackers han llamado a estos dañinos de la red, crackers.

La ética del Hacker y el espíritu de la era de la información. (Pekka Himanen)

Resumen:

El libro reúne las ponencias de:

Linus Torvalds. Representante de los hackers informáticos.

Manuel Castells. Teoría de la era de la información: ascenso del informacionalismo, el nuevo paradigma de la tecnología de la información, y una nueva forma social, la sociedad red.

Pekka Himanen. Significado social de la ética hacker situando el ejemplo del hackerismo informático de Linus en el marco más amplio de nuestra época perfilado por Manuel.

Ley de Linus.
Todas nuestras motivaciones pueden agruparse en tres categorías básicas:
Supervivencia
Vida social
Entretenimiento.

Capítulo 1. LA ÉTICA HACKER DEL TRABAJO

¿Compartir conocimientos con los demás permite sobrevivir entretenidamente?
Cuando el fin no es el dinero, sino las posibilidades que el (dinero) brinda para sobrevivir, las motivaciones fluyen y la creatividad sin límites recrea y entretiene, porque la preocupación mayor es producir sin el anexo mercantilista, para que la información sea de dominio público con sentido social.

¿Es entretenido usar un sistema operativo y software que no esté cobijado por las leyes antipiratería del Estado?
Sólo los que hemos pasado por las revisiones exhaustivas de los centavos que creemos poseer, -que en definitiva son de la entidad bancaria-, por parte de instituciones gubernamentales, sabemos el placer que produce usar software libre. Pareciera que al ver el Ñu (antílope símbolo de GNU), los revisores y cazadores de los que han dado en llamar ‘piratas,’ se espantaran por miedo a una cornada de libertad, y tan sólo se limitan a exclamar: ¡Ah, usan Linux! Créanme, esto es verdadero entretenimiento. Esto produce un placer casi similar a la palabra de cuatro letras que Savater nombra en su Ética para Amador, en el capítulo ‘Tanto gusto’.

¿Y qué impide que se le retribuya a un programador por sus servicios?
El software libre no es sinónimo de gratis. Este software da la libertad de modificarlo para hacerlo funcional en la actividad que se requiera. Para esto se debe contar con la asesoría del programador informático, que si ha bien tiene, puede donar su trabajo, pero si va a solucionar un problema, también sería cuestión de retribuir de alguna manera sus servicios. De igual manera el software sigue siendo del que lo posee sin ninguna restricción y sin vencimientos de licencia. Y además, compartir es muy placentero, pero insisto, el trabajador es digno de su salario (¿en dónde lo escuché?), así el trabajo sea para él, un remanso de paz y entretenimiento con fines de colaboración hacia una inteligencia colectiva.

La ética hacker del trabajo hace presencia en cualquier disciplina académica o profesión. Es cuestión de darle importancia a lo que se hace. Una canción, una escultura, una tarea escolar. Es encontrar en el trabajo la pasión por hacer las cosas de manera excelente. Es abandonar conceptos de insatisfacción laboral, como: “trabajar es tan duro que por eso te pagan”. Mejor sería: “trabajar es tan gratificante que te recompensan hasta con dinero”. Está bien, que no sea con dinero. Pero tampoco se puede desconocer el contexto que habitamos. La ética hacker del trabajo, me recuerda las palabras de mi maestro de programación en Basic cuando le decíamos que no teníamos dinero para invitarlo a café: “tranquilos muchachos, dando es como se recibe, yo pago”.

¿Queda el desafío social de convertir el trabajo en una vocación? ¿Preprotestantismo? ¿Protestantismo? ¿Habrá que trabajar en el cielo? ¿Los del infierno trabajan? Es necesaria la dedicación para que la ética del hacker y el espíritu de trabajo de la era de la información, se conviertan en un juego intenso capaz de promover el entretenimiento.

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