sábado, 28 de abril de 2012

Google, también es calculadora.

sqrt(cos(x))*cos(300x)+sqrt(abs(x))-0.7)*(4-x*x)^0.01, sqrt(6-x^2), -sqrt(6-x^2) from -4.5 to 4.5

Al digitar la anterior ecuación en casilla de búsqueda de Google, automáticamente aparecerá la respuesta con su respectivo gráfico.

Resultado de la ecuación

jueves, 26 de abril de 2012

Conjugación del verbo ser: posibilidad para ambientalizar la educación


Por: Montgomery Piedra Valencia
Basado en Patricia Noguera

A pesar de que la técnica se presenta como la forma de ser de la modernidad, la filosofía tiene la opción de seleccionar el camino entre ser vasalla de la técnica o proveerle un sendero al ser. Pero Ana P. Noguera propone poetizar la técnica a través del pensamiento ambiental, de tal manera que la técnica sea servidora de la vida misma.

Si bien en Colombia se ha tratado de crear conciencia desde la perspectiva ambiental, hay que seguir en la búsqueda de las relaciones que permitan la formación de una sola unidad entre lo que se ha determinado como entes separados: hombre y naturaleza.

La ciencia moderna se construye con base en la linealidad, en la secuencialidad y el orden mecanicista. En la búsqueda de la libertad absoluta del hombre, se sacraliza la razón. Y esa libertad llegaría con la educación moderna.

El hombre se convence de que la religión causa un adormecimiento de los sentidos, de la forma de pensar y lo priva de la libertad de expresarse, por cuanto su razón está sujeta a otros. La separación según (Bacón, 1979), era no solo de la religión sino de todos los dioses que le impedían pensar con libertad.

No obstante ese radical cambio de lo divino a lo “material razonable”, endiosó a la razón, y si bien ahora no se pelaban las rodillas por la oración penitente, se flagelaba el cerebro metiendo el dedo en la llaga para demostrar que una lanza había traspasado un cuerpo, y no era mera cuestión de fe, sino realidad profana.
La vida ya estaba en una “especie de sumisión” (Noguera) a la Razón. La investigación y la Razón eran el centro del pensamiento de la escuela moderna, y la Razón se categorizó al estado de Ser. Los modernos le dieron vida propia y capacidad para dirigir a los que la crearon, quedando la investigación ambiental a la orden de la tecnología.

No es consecuente con la educación ambiental, procurar la sola enseñanza de prácticas ecológicas y la transformación del pensamiento del hombre en relación a la naturaleza. Hay que trascender esta postura reduccionista y  hacer partícipes a todos de la importancia de afrontar la crisis ambiental con reflexiones desde bases filosóficas de la cultura.

Que bueno aceptar la propuesta de Spinoza, que posibilita el entendimiento de que el hombre está dentro de la naturaleza porque hace parte de ella, de la misma manera que para entender que el alma está unida al cuerpo, hay que conocer adecuadamente la naturaleza de él. Ninguno está sobre el otro. La libertad y la felicidad se construyen desde el ser (lectura de Negri sobre Spinoza).
Spinoza está en contravía de los intereses de la economía de la globalización, por cuanto el dios Razón apoyado en la ciencia y la tecnología permite el uso, abuso y explotación de los bienes de la tierra.

Gracias a la ecología profunda, nace la posibilidad de una filosofía ambiental, claro, después de eliminar ese sujeto racional. Por eso la importancia de la crisis ambiental, aceptada a nivel universal y local.

Ambientalizar la educación es posible en la medida que se trabaje desde el otro, los otros y lo otro, lo cual es alteridad. La corrupción de todos los estamentos oficiales y clandestinos, no han permitido que Colombia construya un tejido social. El pensamiento egocentrista sigue impidiendo la construcción de un ambiente educativo pensado desde lo colectivo.

Pero porqué no aprender de los mercantilistas que si han sacado provecho de todo esto. Ellos si piensan en el otro, en los otros y en lo otro. Ellos saben como llegarle y con que llegarle al turista por ejemplo. Son capaces de vender ecología, con el imaginario reduccionista de que es lo mismo que ambiental.

Hay que pensar en modelos pedagógicos que acerquen desde las aulas a la reflexión, con cosas tan pequeñas, pero importantes como es la ambientalización del lenguaje a partir de expresiones como “patrimonios renovables y no renovables” como concepto que reemplace el de “recurso”.

Labor de los filósofos de la educación, es ambientalizar la educación, y para lograrlo deben invitar a todos, a la reflexión sobre las palabras que son las que le han dado la capacidad al ser humano de serlo. Ha poner de manifiesto la formación del ser como verbo, adentrándose en el estudio de su conjugación dentro de los procesos educativos y de como se está conjugando actualmente.




El pensamiento se alimenta de palabras, el iletrado de imágenes auditivas.


Por: Montgomery Piedra Valencia
Leer y escribir. En otra época ni siquiera existían esas palabras. ¿Cuándo aparecieron? ¿Cuál era el verbo que motivaba a esa acción comunicativa? ¿Quién bautizó los objetos? Esto último porque en mi cultura se deja de ser NN (Ningún Nombre) después de bautizarlo. Y como ha estas palabras le saldrán contradictores, si no gestuales, también hablando de leyes constitucionales, les digo que tienen la razón los dos.

Saltando todo el proceso histórico y social, que pasa por la oralidad, lleguemos al territorio de la imprenta. ¿Quiénes tenían la capacidad de comprender el lenguaje ya no solo oral, sino escrito? ¿Para leer y escribir se necesita de un complejo proceso mental? Se pronuncia la palabra. A nuestros oídos llega una imagen acústica. Imagen que el hombre dibujó y Gutemberg diseñó desde la máquina. Ahora la máquina tiene la facultad de producir letras y de unirlas para nombrar objetos, a través de palabras.

Pero, esa letra, ahora impresa está inerme. No tiene voz, no tiene tono. El hombre reconoce esas letras, las asocia con el pensamiento, con los objetos, y le da tono a la lectura. Ya sabe leer y sabe escuchar. Ahora la imagen acústica es procesada en la mente y traducida a la imagen visual de la palabra impresa. Las palabras llegan al alfabetizado para que el proceso comunicativo continúe.

La mente humana va complejizando sus acciones y logra que el hombre interiorice su lectura, “leyendo en silencio”. El silencio no impide que las ideas se materialicen y lleguen a la memoria, para ser reproducidas las imágenes visuales de las palabras. La memoria tiene ayudante: la Palabra Impresa. Y esta a su vez –la Palabra Impresa-, permite su revisión, a pesar de que lo impreso, impreso se queda, a no ser que sea sometido a la hoguera.

El hombre de pocas letras escribe: “tengo dos “aciendas””. - ¿Hacienda es con “h”! Grita el lector. El hombre de pocas letras responde: – ¿Y cuántas haciendas con “h” tiene usted? Muchas veces sin necesidad de conocer la regla ortográfica, es fácil deducir que una palabra se escribe de tal o cual manera, solo por su apariencia, pero esa deducción aparece a causa del recuerdo visual que se tiene del vocablo. El pensamiento se alimenta de palabras, el iletrado de imágenes auditivas. La “H”, no tiene sonido.

¿Por qué se escriben las ideas? ¿Acaso la mente guarda imágenes de las letras? Siendo la respuesta afirmativa a estos interrogantes, entonces el interior del humano es una biblioteca que trasciende las barreras del simple almacén y alberga en sus estantes, palabras, sonidos e imágenes, que se fusionan y exaltan el lenguaje hablado e impreso. Impreso como factor de acrecentamiento de autoridad, y de la autoridad.

No todo es maravilla de la mano de la letra impresa. ¿Qué pasó con la memoria humana que guardaba grandes relatos e historias cuando no existían impresos? Mediatizados por las asociaciones de la letra impresa, a ella –la letra impresa-, se le ha otorgado un poder casi infinito, y en este tiempo, a la imprenta digital. En ella reposa toda clase de información, hasta la más mínima, como el número del teléfono personal, que cuando necesita ser evocado, muchas veces no se recuerda, y la única expresión para disculpar el olvido es: “no me sé el número del teléfono porque, ¡como yo no me llamo!”.

McLuhan afirma que la escritura fonética que se hacía en forma oral, redujo la velocidad de recepción de las palabras, y que la imprenta la elevó. Siendo la primera, de una forma tediosa, la causante de la memorización de textos. ¿Es esto dañino? ¿Quiere decir que el aumento de velocidad en la lectura, atenta contra la memorización?

Además, un siglo después de la invención de la imprenta, se comenzó la paginación, hecho que McLuhan utiliza para hacer la transición de la memorización de libros  a la utilización de ellos, como obras de referencia.
Bueno, pero también están las bondades de la imprenta, y son bastantes. La influencia del libro impreso permitió la creación paulatina de los signos de puntuación, y de la misma manera sus definiciones. Se ha dicho que los signos de puntuación indican la ocasión de respirar (Diomedes S. IV), que indican una pausa, que señalan un sentido. Y de la coma exclusivamente Ben Johnson en 1592, expresa que “es un débil respiro entre la frase que está y la que sigue”.

Los autores tenían el propio significado de palabras en sus textos. La imprenta permitió unificar reglas y normas gramaticales, imprimiéndole sentido a los conceptos, e intensificando y haciendo más comercializable los impresos.  Lo que no ha quedado escrito, se ha perdido. Si no tiene la firma, no vale.

En esta mezcla auditiva en tanto lenguaje hablado, y visual en tanto palabra impresa, la memoria visual, navega sobre la tinta de la imprenta; o como lo expresa H. J. Chaytor: “En la tinta de impresión se ha ahogado la memoria auditiva”.

El artista pregunta: -¿Por qué lloran los guaduales? Y el mismo responde: -porque también tienen alma. El pensamiento interior se exterioriza y sensibiliza también con imágenes metafóricas a los que deseen soñar. ¿Alguien ha visto llorar un árbol? Pero, si el alma no se ve, porqué la nombramos. El pensamiento tiene esa capacidad de crear, de innovar y de transmitir emociones y tonos a la lectura y a la escritura.

La imagen visual que llega de la mente se hace presente a través de la palabra. El alma como objeto no tiene representación, aún, pero está representada visualmente por sus cuatro letras: a l m a.

viernes, 20 de abril de 2012

Todos con todos. Una noche en un bar swinger.



Por: Jhon Edward Osorio Rodríguez

Por invitación de ‘el pitu’, un viejo conocido de la cuadra, accedí aquel sábado a la petición de ir a conocer su nuevo negocio.  Era un sitio bien oculto a pocas cuadras del centro de la ciudad, desde afuera parecía imposible saber que adentro había un bar, no había publicidad, portero, ni música que perturbara a los vecinos, parecía más bien una casa de familia.

Llegué a eso de las 10 pm, saludé al anfitrión, éste me presentó a su esposa, una rubia bastante joven y hermosa; ambos estaban en ropa interior. Cuando subimos por las escaleras, “el pitu” abrió una puerta y accedimos al sitio, era algo totalmente diferente a lo que desde afuera se veía. Música electrónica algo suave, un juego de sofás bastantes cómodos, las paredes bien decoradas y cuatro parejas que en ropa interior conversaban mientras bebían algo de licor.

Me contó que le estaba yendo muy bien en su negocio y que todo era gracias a “el ángel San Antonio”, a quien tenía iluminado detrás de la barra con una veladora en un improvisado mini altar que él mismo había construido.

Me dijo que para evitar quejas e incomodidades de los clientes, me quedara en ropa interior y me hiciera detrás de la barra simulando ser el Dj, desde ahí podía ver como transcurría todo en las horas posteriores.

Un rato después entraron 3 parejas, se sentaron y se quedaron en interiores a excepción de una chica que se negaba a quitarse la ropa. “El pitu” inmediatamente le recalcó que entonces debería abandonar el lugar ya que no se permitía la estadía de personas con ropa. Minutos después la mujer algo apenada accedió a despojarse de sus prendas y depositarlas en una bolsa que el mismo anfitrión les regalaba a los clientes.

Habían ya, siete parejas; aclaro que la condición para entrar a este lugar, es ir con una pareja del sexo opuesto, además de pagar la tarifa de cien mil pesos por pareja.

Todo estaba tranquilo y algunos asistentes se miraban entre sí, de repente “el pitu” anunció el primer show de la noche; una pareja de strippers sale a bailar mientras la música electrónica empieza a sonar más fuerte y las luces de colores rodean el sitio. Ambos bailan y se acarician, se deslizan por un tubo y se van quitando las prendas al compás de la música.

La mujer stripper, toma la decisión de calentar el ambiente y empieza a hacer una ronda por todo el bar practicando sexo oral a los clientes, el hombre también hace lo mismo y ubica su pene en la cara de las mujeres para que estas le practiquen sexo oral. Como una relación de causa y efecto, un hombre se abalanza por la parte de atrás de su pareja mientras esta le practica sexo oral al stripper. Inmediatamente el ambiente cambia, hombres y mujeres empiezan a tener sexo en el piso y en los sofás.

Puedo notar una división en el grupo; en un lugar las cuatro parejas que estaban cuando llegué, al otro lado están las tres parejas que llegaron de último. Siento dificultad para identificar las parejas que había, ya que el intercambio es constante, la chica que tenía pena de quitarse su ropa al principio, ahora tiene sexo  con uno de sus amigos que no es precisamente su pareja.

La esposa de “pitu”, que se le notaba muy tranquila en la parte de atrás, empieza a practicarles sexo oral a los clientes, “pitu” se encuentra bailando con una mujer mientras observa como su esposa les da la vuelta a todos los hombres. Ambos  se miran y sonríen.
A eso de la 1 am, llega una pareja bastante joven y se sienta en un rincón del recinto, se sienten tímidos y algo aterrados al ver tremenda escena. “hombres con hombres, mujeres con mujeres, hombres con mujeres” como diría una exreina. La esposa de “pitu” aborda a la pareja y le practica sexo oral al muchacho, la chica cambia inmediatamente su cara de aterrada a enfadada, trata de disimularlo sacando su celular y haciéndose la que mira algo importante en él mientras observa de reojo a la esposa de “pitu” divirtiéndose con lo suyo. Unos minutos después, la chica se para y abandona el recinto mientras los ecos de llamada de su novio se pierden en la música y en el placer que la esposa de “pitu” le está brindando.

Minutos después el joven decide ir a buscar a su novia que ya no se encuentra en el lugar, un grupo de asistentes ya ha terminado su faena sexual y se disponen a observar al grupo del otro lado que ha vuelto a entrar en acción.

El ambiente es muy pesado, con la música electrónica que golpea todos los rincones del sitio, los gritos de algunas mujeres mientras bailan y tienen sexo, algunos condones en el piso y los gestos lujuriosos de las personas. Por unos momentos uno se imagina en otro espacio, en Europa tal vez, o en el infierno, donde el diablo le sirve ardiente licor a la gente y  las luces rojas apuntan a sus ojos llenos de ambiciosas pasiones carnales. Todo lo establecido, las reglas, los valores, la ropa, se quedan en la puerta. Allí solo entra el instinto reprimido que se libera, ¡freudianos inconscientes! Dejo de imaginar y caigo en cuenta, estoy en Pereira, a pocas cuadras del centro, en un rincón oculto que pasa desapercibido ante el común, enseguida de las oficinas y los edificios, al frente del supermercado y la carnicería, cerca de la escuela, por donde pasa el Megabús.

La fiesta se acaba y todos salen caminando como si nada hubiese pasado, con su ropa bien puesta, el maquillaje bien aplicado y el sudor seco; poco a poco olvidarán que estuvieron en otro mundo, al que se accede con solo cruzar una puerta y pagar cien mil pesos.

“Pitu” y su esposa quedan allí, la veladora que alumbraba a San Antonio se gastó; cerrarán el negocio y se irán a descansar, una hija de tres años que es cuidada por una niñera los espera, a medio día irán a piscina.



lunes, 9 de abril de 2012

Re-tejiendo la memoria: Escopetera y Pirza cumple 9 años de constitución


Por: Jhon Jaime Correa y John Harold Giraldo Herrera
Docentes Universidad Tecnológica de Pereira



“Transformar es recuperar lo que se ha perdido”, dice don Hugo Morales y mira con nostalgia el cerro Picará, pero al tiempo su frase sale con la fuerza de ser un indígena convencido de seguir conquistando logros para las comunidades indígenas. Su voz es la de un guerrero, que desde hace décadas dispuso su energía a favor de las comunidades, pertenece al resguardo de Escopetera y Pirza en Bonafont, situado al occidente del Departamento de Caldas, en el municipio de Riosucio, donde hay mucho por transformar y conservar.

La historia del resguardo Escopetera y Pirza empieza por la tierra. Por miles de años los indígenas estuvieron asentados allí, en épocas de la colonia se da cuenta de la existencia de Los Pirzas. Luego las tierras fueron apoderadas por terratenientes. Por un tiempo los que allí habitaban no sabían cuál era su identidad, pero tenían un lugar ancestral, un origen irrefutable y unas condiciones de vida marcadas por la necesidad de recuperar lo que les habían quitado. La exclusión y el desarraigo marcaron el inicio de una contienda por ser y existir. El resguardo fue por muchas décadas una ilusión. Con luchas, pugnas, marginaciones, violencia, triunfos, recuperación de la identidad y el patrimonio histórico, arqueológico y ambiental, lograron instituir el resguardo. Después de 9 años, se recuerda su historia por parte de quienes lo han construido: don Hugo, Manuel, Jesús, Diego Armando, entre muchos otros, antiguos gobernadores y ahora cabildantes.

Hoy no es que dispongan de mucha tierra, son 5665 hectáreas, la mayoría minifundistas, 4 hectáreas por familia, dice don Manuel, aunque la mayoría no tiene ni dos, el Incora les decía que para vivir dignamente eran 12. El territorio es vital para ellos. Pero aún por sus sitios ancestrales se convive con la ganadería en grandes extensiones y con predios que siendo suyos son habitados por otros que no comparten sus creencias y rituales. Por eso don Hugo, dice: “La mayor parte del ser indígena se hereda por los padres”. Han sido más de cinco décadas de lucha colectiva por establecer un territorio. Incluso, los hoy líderes del resguardo se acuerdan como hace un tiempo les decían: “¿Indígenas en Bonafont?, tener un resguardo jamás se va a lograr”, que parecían estar locos, les sentenciaban, al interior del resguardo hubo mucho escepticismo. Sin embargo, la Constitución del 91 les dio vigor y a punta de organización y liderazgo se pudieron legalizar. El resguardo es un sitio, que al ser consagrado por la ley les otorga ciertos beneficios: el tener unos recursos para comunidades indígenas de orden estatal, contar con la autonomía para gobernarse y tener un sitio donde conservar sus tradiciones.

Don Manuel, el primer gobernador del resguardo en 1993, afirma reconocer que empezaron como 200 personas, el carácter de la lucha tuvo muchos altibajos, pasando por carcelazos, señalamientos, pugnas al interior de ellos, muchas incertidumbres, muertes, hallazgos importantes como el de contar con una lengua que se consideraba muerta como la Umbra, unas rocas milenarias con petroglifos, pero sobre todo una comunidad que supera los 8000 indígenas dispuesta a mantener latente un legado. Un resguardo que como los otros tres existentes en Riosucio: Cañamomo y Lomaprieta, San Lorenzo y Nuestra Señora Candelaria de la Montaña, se erigen como parte de la identidad nacional. 

Don Antonio pronuncia una frase que ha sido el ir y venir del resguardo: “Sino estamos peleando, estamos cazando una pelea”, quien reconoce que resistir y conquistar lo que les pertenece ha sido producto de la lucha. Aunque cuentan con espacios, como la sede administrativa propia, si se descuidan, se los pueden quitar. Los curas han jugado un papel en el resguardo, en un tiempo fue la teología de la liberación, la consigna: Iglesia, carisma y poder, les generó confianza y crecimiento para crecer y reclamar lo propio, pero luego llegó otro cura que les dijo que eso era malévolo y entonces prohibió la organización. Don Antonio, es otro líder y fundador, su función ha sido la de estar acompañando la organización. Su conocimiento por lo ancestral deja entrever que lo indígena es más que llevarlo como un determinado color de piel. 

Diego Armando Tabarquino fue el gestor de haber conseguido el reconocimiento como resguardo. Un 10 de abril del 2003, luego de múltiples insistencias y “lobbies” con el Estado, quienes primero tenían que corroborar sí habían indígenas para determinarles un espacio, recuerda que el que daba la orden final a nivel presupuestal era el Ministro de Hacienda Roberto Junguito Bonnet: “cuando supe que iba a estar en una reunión en Manizales hice todo por meterme allá y que me atendiera”. Y así fue, la constancia y la persistencia dieron sus frutos. Diego fue gobernador en el periodo 2003 al 2005 y consiguió que por fin fueran legalizados. “Un triunfo de la comunidad no mío”, confirma, y su idea la dice con nostalgia, porque parece ser que antes había más disposición por los sacrificios que tenían que hacer: “Con sombrerazo en mano”.

El 10 de abril también es una fecha especial para el resguardo, porque en 1996 fueron declarados como una comunidad ancestral, dice don Antonio, es decir, como indígenas. En una visita con el Ministro de Interior de la época y el antropólogo Luis Guillermo Vasco, los de Escopetera mostraron sus tradiciones: bailes, medicina propia, pero “lo que quería el Estado era vernos hablar en nuestra lengua y así lo hicimos con una comunidad de Quinchía que nos ayudó”, precisa don Hugo. Al verlos, no hubo más que declararlos como comunidad ancestral. 

La memoria de estos líderes se intenta proteger mediante un proyecto de extensión de la Universidad Tecnológica de Pereira; quienes escriben, junto con los estudiantes Adriana Delgado de la Licenciatura en Etnoeducación y Desarrollo Comunitario, y Melisa Falla y Montgomery Piedra, de la Licenciatura en Comunicación e Informática Educativa, de la Facultad de Educación. Diego Armando sabe que le debe su honor a los Pirza, que habitaron desde 1627 en las zonas donde viven. Hay mucho por proteger, empezando por recuperar la lengua, el sentido de pertenencia, la defensa de su territorio. Los de Escopetera y Pirza son un resguardo en crecimiento, su historia es la de personas dispuestas a mantener en firme el legado indígena. El proyecto busca contribuir con la recuperación de las historias ancestrales y recientes del resguardo para ser retroalimentadas con las nuevas generaciones, quienes si no se transforman, es decir, si no recuperan lo perdido, la situación indígena podrá ser solo asunto de líderes y recuerdos.