miércoles, 3 de abril de 2013

Paro Cafetero y educación vs. 'Harlem Shake' en Colombia

Desde el aula de clases 

El paro nacional cafetero  de febrero de 2013 presentaba la siguiente situación

Por: Montgomery Piedra Valencia
Tomada de: http://cedetrabajo.org
Tremenda situación la de Colombia. Paro cafetero por un lado, y presupuesto escaso para la educación universitaria, por otro. Los dos casos afectan la situación social, económica y política del país. Sin embargo para mitigar un poco estas angustias, ha llegado a través de la internet el baile 'Harlem Shake', que rápidamente se difunde como una expresión que invade el espíritu rumbero colombiano.

Mientras el gerente general de la Federación Nacional de Cafeteros, Luis Genaro Muñoz Ortega, afirma que la arroba de café se paga a 60 mil pesos, los campesinos lo desmienten diciendo que solo les pagan a 48 mil pesos, y que así les pagaran los 60 mil pesos, no sería suficiente para cubrir los costos de producción. ¿Estas diferencias comunicativas y matemáticas las resolvería una 'buena educación'? El maestro de primaria en la clase de ética y valores diría: -niño Genaro, usted está diciendo mentiras, eso no se hace. Para mañana me trae diez planas de “No debo decir mentiras”. El profesor de matemáticas diría: -niños, si Carito tiene 60 mil pesos y Manuelito 48 mil, ¿Cuál es la diferencia? -¡Que Carito vendió una arroba de café donde el papá de Genaro profesor!

Los cafeteros exigen subsidios y que la carga de café de 125 kilos tenga un precio de 750 mil pesos. El Gobierno propone que el precio de esa carga quede en 616 mil pesos, y aprueba un subsidio por carga de café de 155 mil pesos, el cual estaba en 60 mil pesos. Esto para cafeteros con fincas de menos de 20 hectáreas. Para los que tengan más de 20 hectáreas, el subsidio será de 95 mil pesos. Estos subsidios le costarán al país 600 mil millones de pesos. Y en el mercado internacional la carga está en 520 mil pesos. Sin embargo, Guillermo Gaviria vocero del Movimiento por la Dignidad Cafetera, expresó a través de la radio que esas supuestas negociaciones nunca fueron consultadas con los cafeteros. Que “ese fue un acuerdo de yo con yo”.

Todos los colombianos deberíamos estar apoyando el paro nacional de cafeteros. A excepción de los colombianos de sangre azul. Aunque como colombianos debería dolerles el sufrimiento de los campesinos que dependen del cultivo de café. Si es que algún campesino puede depender y confiar en que ese cultivo suplirá sus necesidades básicas, por lo menos. El origen de la mayoría de colombianos después de la conquista está relacionado con los colonos mestizos, porque indudablemente blancos puros deben ser muy pocos, y no deben habitar el campo. Así que la mayoría de colombianos ni es blanco, ni indígena, ni afro, hablando de mezclas de razas. ¿Será eso lo que impide tener definida una identidad cultural? ¿Qué influye más en los gustos musicales colombianos, el bambuco o el reggaeton? ¿El diseño de la moda tiene influencia ancestral indígena o norteamericana y europea? Entonces si Colombia tiene raíces campesinas, porqué es común escuchar frases déspotas que hacen referencia a ellos -los campesinos- cuando alguien comete un error o no se viste como lo orienta la televisión: “¡Este es mucho montañero!”, dicen algunos. ¿Este comportamiento tiene que ver con la familia o la escuela? O ¿con ambas?

Ciertamente muchos negarán que tienen ascendencia campesina, pero ni modo de culparlos, porque hace más de diez años que la cátedra de historia, qué es la única que puede certificar el valor que tienen los hechos pasados para el reconocimiento de la identidad cultural de un país, desapareció de las aulas. Lo único que tenemos en el momento para rastrear la historia, es el registro efímero de los medios de comunicación, que en muchas ocasiones informa o desinforma de acuerdo a intereses políticos, o de políticos.

En este orden de ideas surgen preguntas: ¿Si se dan subsidios a un gremio, no sería equitativo darle a los demás? ¿Es buen negocio ser cafetero? ¿Será que las crisis sociales y económicas del país tienen que ver con la educación? ¿Si los campesinos tuvieran una 'buena educación' no harían paros? ¿Si los políticos tuvieran una 'buena educación' nadie se vería en la necesidad de hacer paros? ¿En dónde estudiaron y estudian los que se dedican a la política? ¿En dónde estudiaron y estudian los campesinos? ¿Por qué en vez de hacer un paro, no hacemos un 'Harlem Shake'?

La educación sigue en la misma situación

Foto: clase2punto0
Son preguntas que quedan de tarea. El panorama no es nada alentador ni para los agricultores, ni para la educación, pues en días pasados el ingeniero Luis Enrique Arango, rector de la U. Tecnológica de Pereira y presidente del Sistema Universitario Estatal (SUE), expuso que el sector universitario tiene un déficit de 11.15 billones de pesos, y que por lo tanto es imposible cumplir con las exigencias de cobertura, calidad y equidad social.

Esta situación trae consecuencias como la no contratación de más docentes que puedan atender la población estudiantil. El hacinamiento de estudiantes en las aulas. Programas de pregrado con dos o tres profesores de planta que humanamente les es imposible responder a 800 o más discentes que requieren atención extra clase en sus procesos formativos académicos.

Resultaría también ilógico e injusto exigirles a los profesores catedráticos que obsequien tiempo para contribuir a la construcción de conocimiento. ¿Por qué? Porque ellos no tienen vacaciones pagas. Solo reciben dinero de acuerdo a los días trabajados. Así que si los estudiantes entran en paro, no hay salario. Por lo tanto estos docentes se ven en la necesidad de trabajar en dos o más instituciones y en proyectos independientes para obtener un salario digno. No cuestionemos qué es un salario digno. No llegaríamos a ningún acuerdo, si lo comparamos con el de los congresistas.

Podría pensarse que los que dirigen el país y las Instituciones Educativas no están capacitados para hacerlo. ¿Será? Pero si muchos políticos estudian en el extranjero e importan sus conocimientos. ¿Será cuestión de ética? Pero si el plan de estudios incluye esta asignatura desde la primaria hasta el pregrado universitario. Tal vez el currículo educativo debería orientar a los licenciados hacia la gestión educativa. No es una crítica a los rectores que no tienen el componente pedagógico dentro de sus saberes pero, ¿será igual la mirada de un abogado, o un economista, con la de un licenciado en términos educativos? Quizá el abogado sea un mago para cumplir y hacer cumplir las leyes. El economista vea el colegio como una fábrica para producir más a menor costo, no solo por su formación, sino por el sistema. Y el licenciado deba estar en capacidad de hacer de la escuela una construcción de orden democrático y equitativo en lo social, lo económico y lo académico.

Por lo tanto, ¿hay que hacer otro paro para exigir el derecho a la educación? ¿Hacemos del Harlem Shake una forma de protesta en donde la rumba disimule que los cafeteros están aguantando hambre, y que lo único que los colombianos tienen de sobra en sus casas es papel higiénico, porque es la mejor promoción que ofrecen los supermercados? O mejor reflexionamos sobre las palabras de la doctora Graciela Frigerio: “Educar y hacer escuela, es pararse frente a las profecías del fracaso, y decir no”.

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